| Cuando un ser querido se ha ido |
| Jueves 16 de Septiembre de 2010 17:36 | |||
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El duelo es la respuesta psicológica que ocurre luego de la muerte o desaparición de alguien conocido; es subjetiva en la medida que cada persona lo puede experimentar de una manera diferente, de acuerdo con una variedad de factores tanto personales como circunstanciales: la cultura en la que se esté, la relación que se haya tenido con la persona o ser desaparecido -puede ser una mascota-, y las caracterÃsticas emocionales de quien vive la experiencia, entre otros. Un duelo no elaborado puede inclusive opacar nuestro sentido de vida; de ahà la importancia de hacer un proceso restaurador, que nos permita restituir de nuevo el para qué vivir. Habitualmente en un duelo se pueden presentar situaciones tales como aturdimiento e incredulidad ante lo sucedido; negación; tristeza y pena; sentimientos de culpa; dificultad para concentrarse; pérdida de apetito y sueño; ilusiones o alucinaciones con el ser fallecido. Muchos autores han descrito el fenómeno y sus "etapas"; en general hay coincidencia en que se atraviesa por las siguientes situaciones: Aturdimiento: no hay capacidad para procesar información, a veces se presenta anestesia sensorial y no se puede expresar el dolor. La actuación es automática. Esta reacción puede durar algunas horas o aún dÃas. Añoranza y búsqueda: caracterizadas por un intenso dolor y ansiedad por la separación, ira, frustración, llanto incontenible, alteraciones en el sueño y búsqueda de responsables del hecho. Este estado puede durar algunos meses. Desesperanza: en este momento la persona se enfrenta con la realidad e interioriza la pérdida, la hace intelectualmente consciente; en condiciones saludables se empieza a reconocer la necesidad de aceptar y adaptarse al hecho, o por el contrario, se pueden presentar conductas evasivas, consumo de alcohol o drogas. Emocionalmente se presenta abatimiento, alteraciones en el sueño, agresividad, sentimientos de culpa, sensación de minusvalÃa. Esta situación se presenta durante el primer año de la ausencia del ser querido. Reorganización: la persona se adapta de manera consciente a la nueva realidad y retoma su camino. En relación con las anteriores "fases", algunos profesionales prefieren abordar el duelo desde tareas a realizar, más que fases por superar. Siempre es recomendable apoyarse en personas que nos acompañen en la recomposición de nuestra vida después de un suceso doloroso y algunas veces es conveniente recurrir a una ayuda terapéutica, y es desde esa perspectiva que hablamos de estas tareas: Reconocer la pérdida y aceptar su irreversibilidad Expresar los sentimientos y emociones vinculadas al duelo Reconstruir o fortalecer nuestro mundo interno que ha sido profundamente movido Invertir la energÃa emocional dirigida al suceso doloroso a recomponer nuestra vida cotidiana y re-encontrar el sentido de vida. El duelo es, en sÃntesis, una respuesta normal ante la pérdida de un ser querido que requiere de un proceso consciente para elaborar los sentimientos asociados a la pérdida para volver a encontrar el equilibrio en la vida, que nos permite comprender la inevitabilidad de la muerte y nos posibilita incorporar psicológicamente en nuestro mundo interior a nuestros seres amados desde el afecto y el recuerdo. Este proceso requiere darse tiempo y permiso para sentir, expresar, aceptar y recomponer.
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