| Luz y oscuridad |
| Martes 23 de Noviembre de 2010 00:00 | |||
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En su libro "Caminos a través de la depresión" Anselm Grun escribe una frase polémica: "Tenemos que reconciliarnos con nuestra mediocridad". Nacida y criada en la cultura del "éxito", mi primera reacción fue de total desconcierto por no decir de disgusto, pero a medida que avancé en el texto entendà el sentido de su afirmación. Nuestra sociedad está tan obsesionada con el "éxito", que hemos llegado al lÃmite de patologizar el sufrimiento, como si no fuera parte de la existencia. Ursula Nuber, citada por Grun, dice "Si el sufrimiento no puede existir en una sociedad tan enamorada del buen resultado y del éxito, entonces existirá un alto riesgo de que pronto vivamos en una sociedad depresiva". Al leer esta frase recordé las palabras de la madre de un gran amigo que me decÃa que en su época la depresión no existÃa, "existÃa la tristeza, claro y las dificultades, pero seguÃamos adelante", es decir que las personas contaban con que el dolor y el sufrimiento eran parte de la vida, y por ende los asumÃan de una manera diferente. Me llama la atención la profecÃa de Ursula Nuber, porque creo que se está cumpliendo y que el aumento de la depresión es también la consecuencia de un mundo cada vez más "pasteurizado" que niega la sombra, la oscuridad y el dolor, que promete felicidad empaquetada en productos y que deja a la enfermedad y al dolor desprovistos de todo su potencial creativo y de crecimiento personal. La consecuencia inevitable de este "mundo perfecto", es que las personas que atraviesan una depresión se sienten "culpables", "fracasadas", "juzgadas", pues este "mundo" no les provee suficientes motivos para vivir. La depresión nos permite ver -con una claridad descarnada- aquello del mundo que no nos convence del todo, aquello de nuestra vida con lo que no estamos satisfechos asà al resto del mundo le parezca perfecto; la depresión trae a nuestra vida lucidez y profundidad para confrontar nuestro rostro y ver si es auténtico; el proceso es doloroso y difÃcil, pero también absolutamente enriquecedor cuando logramos sortearlo. Bien dice el poeta Roethke "Llegada una hora oscura, el ojo comienza a ver", tanto la luz como la oscuridad son necesarias para completar nuestro proceso de crecimiento interior; la depresión no se supera, se atraviesa y para ello necesitamos reconocer el mensaje que trae a nuestras vidas y entender que en el dolor y en la oscuridad hay también un aprendizaje relacionado con la complejidad de la existencia -esa que a veces estorba tanto-. Intentar esquivar la depresión es como patalear para salir de un pantano. Quiero terminar con una frase de Grun que me parece especialmente honesta y esperanzadora "Si el mundo exterior está oscuro para nosotros, dirigiremos la vista hacia el interior. Y allà descubriremos a veces el secreto del yo".
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