
Todo lo que comemos o bebemos tiene un efecto en nuestro cuerpo, en su metabolismo y en la forma como funcionamos y nos sentimos cotidianamente. Asà no seamos conscientes del impacto que tiene cada cosa que decidimos ingerir, pensemos que somos como una matica a la que le vertimos encima una cantidad de lÃquidos y sólidos indiscriminados. Sobreivirá la planta o estará en riesgo de muerte?
Café y azúcar refinado
En múltiples estudios se ha demostrado el efecto nocivo que tiene el consumo alto o moderado de café sobre la depresión y también el mismo efecto dañino por la ingesta excesiva de azúcar refinado a través de alimentos dulces o comida chatarra. De otra parte, existen estudios que evidencian que la combinación de cafeÃna y azúcar refinado tiene efectos aún peores en la depresión.
Por tanto, si usted toma varias tazas de café al dÃa, intente sustituirlo por agua, infusiones de hiervas naturales, de frutas, jugos o té verde y reemplace también el azúcar refinado por panela, stevia, fructosa u otros endulcorantes no refinados.
La cafeÃna estimula el sistema nervioso simpático que regula la respuesta al estrés; por ello, si la depresión está acompañada por ansiedad, el efecto de la cafeÃna será aumentarla. La cafeÃna tiene efectos adictivos y desarrolla tolerancia; es decir, cada vez se necesita más cantidad para obtener los mismos efectos y genera sÃntomas de abstinencia cuando se quiere dejar, tales como dolor de cabeza, somnolencia, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Por esto último si usted decide dejar la cafeÃna y consume más de 4 tazas al dÃa, debe hacerlo paulatinamente.
Alcohol y sustancias alucinógenas
El uso del alcohol y las sustancias alucinógenas se asocia en muchas ocasiones con la necesidad de la gente de sentirse bien en el momento; no obstante, en el largo plazo las cosas pueden empeorar porque se evitan los problemas en lugar de manejarlos, se puede ver afectado el rendimiento en el trabajo, las relaciones familiares y sociales, se puede desarrollar dependencia fÃsica y psicológica, y la salud fÃsica se puede deteriorar.
Durante los perÃodos de depresión puede ser especialmente tentador el consumo de alcohol o sustancias alucinógenas buscando sentirse mejor; sin embargo, suele ser una mala idea porque en dichos perÃodos la tolerancia a los efectos de estas sustancias y el control de su uso suelen ser bastante menores que lo habitual. Por otra parte, las sustancias alucinógenas y el alcohol interactúan con muchos medicamentos prescritos contra la depresión y la ansiedad, generando serios riesgos para su salud.
Está demostrado con estudios que las personas que usan marihuana tienen Ãndices más altos de depresión, enfrentan menos sus problemas, desarrollan sÃntomas post traumáticos más fácilmente y tienen más pensamientos suicidas.
Si usted está en un perÃodo depresivo grave o aún en uno leve, evite totalmente el uso de sustancias psicoactivas y de alcohol. En caso de tener historia personal o familiar de abuso de alcohol o drogas, es todavÃa más importante que se abstenga de consumirlos. Si el uso de alcohol o psicotrópicos está fuera de su control, acuda a su médico o a alguna de las organizaciones especializadas, tales como Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos, para solicitar ayuda.
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